Alguien tiene que llorar
La mayoría de los comienzos no son fáciles, pero alguien tiene que comenzar. Cuando una empresa ya está establecida y en crecimiento, muchos quieren ser parte de ella, pero cuán diferente es ante los duros momentos de todo comienzo.
Alguien tiene que llorar, alguien tiene que pagar el precio del inicio para que luego muchos celebren al final.
Soy conciente que el siguiente pasaje puede ser abordado desde diferentes puntos de vista y todos ellos estarán bien. Hoy lo miro desde mi experiencia personal, desde la perspectiva de quien se ha visto, en más de una oportunidad, en la tarea de dar inicio a cosas que no existían o se daban por perdidas.
Dice este verso de la Biblia: Sal 126:5-6 RV60 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. (6) Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.
Estas palabras hablan de un final dichoso, pero para ello alguien tuvo que llorar.
Es mi punto de vista hoy sobre este pasaje lo que significa la dinámica del Reino de Dios aquí en la tierra. El Reino de Dios no es estático, sino que siempre está en expansión. Mat 13:33 TLA Jesús les puso una comparación más: «Con el reino de Dios pasa lo mismo que con la harina. Cuando una mujer pone en ella un poquito de levadura, ese poquito hace crecer toda la masa.»
Y en ese crecimiento existen diferentes tiempos o procesos.1Co 3:5-9 NVI Después de todo, ¿qué es Apolos? ¿Y qué es Pablo? Nada más que servidores por medio de los cuales ustedes llegaron a creer, según lo que el Señor le asignó a cada uno. (6) Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. (7) Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino sólo Dios, quien es el que hace crecer. (8) El que siembra y el que riega están al mismo nivel, aunque cada uno será recompensado según su propio trabajo. (9) En efecto, nosotros somos colaboradores al servicio de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios.
Diferentes tiempos y diferentes personas capacitadas específicamente para la tarea, es la visión que yo tengo sobre la obra de Dios aquí en la tierra.
Siguiendo esta idea de la agricultura, sin duda que todos queremos estar entre los que cosechan, pero alguien tiene que pagar el precio del inicio, alguien tiene que "...sembrar con lágrimas."
No significa que en las etapas posteriores no haya dificultades, pero aún la misma naturaleza nos enseña que en un cuerpo que está en reposo, es mayor el esfuerzo que debe hacerse en romper la resistencia y comenzar el movimiento, que en mantenerlo o aumentarlo.
Ser un pionero en la obra de Dios demanda estar dispuesto a pagar el precio, a sembrar con lágrimas, y a una cosa más: a ver lo que no está como si estuviera. El que riega y el que cosecha tienen ante sus ojos los campos blancos, pero el que inicia la labranza, con sus ojos naturales, solo ve un terreno lleno de piedras o yuyos, aunque su corazón atesora la visión de un fructífero campo y eso es lo que lo motiva. Tal era el estímulo para el ministerio pionero de Pablo: Hch 18:9-11 NVI Una noche el Señor le dijo a Pablo en una visión: «No tengas miedo; sigue hablando y no te calles, (10) pues estoy contigo. Aunque te ataquen, no voy a dejar que nadie te haga daño, porque tengo mucha gente en esta ciudad.» (11) Así que Pablo se quedó allí un año y medio, enseñando entre el pueblo la palabra de Dios.
Por último, ser un pionero en la obra de Dios significa saber cuando irse y a quien dejar la labranza.1Co 3:5-6 TLA Después de todo, Apolo y yo sólo somos servidores de Dios para ayudarlos a creer en Jesucristo. Cada uno de nosotros hizo lo que el Señor nos mandó hacer: (6) yo les anuncié a ustedes la buena noticia de Jesucristo, y Apolo les enseñó a seguir confiando en él, pero es Dios quien los ha hecho confiar más en Cristo.
No todos tienen la capacidad de acompañar todo el proceso, tampoco todos son llamados a iniciar algo, o a consolidar, o a multiplicar. Cada etapa necesita de la persona idónea para ello, por eso es de gran beneficio cuando el obrero sabe cuando terminó su labor y quien es la persona correcta para continuar. El alterar este orden solo podrá causar mucha confusión.
¿Cuál es el motivo de todo esto? Por un lado, despertar la conciencia a muchos que hoy disfrutan de congregaciones o ministerios consolidados y en crecimiento, de que no es casualidad lo que están disfrutando, alguien tuvo que pagar el precio, alguien tuvo que derramar lágrimas y perseverar aún cuando no se veía nada.
Por otro lado, en aquellos que son llamados a ser de los que inician, animarlos a que no bajen los brazos y que por la fe puedan alegrarse con los frutos que talvez otros cosechen, pero que será gracias a la semilla que hoy ustedes están plantando.
Jua 4:35-38 TLA ... Fíjense bien: toda esa gente que viene es como un campo de trigo que ya está listo para la cosecha. (36) Dios premiará a los que trabajan recogiendo toda esta cosecha de gente, pues todos tendrán vida eterna. Así, el que sembró el campo y los que recojan la cosecha se alegrarán juntos. (37) Es cierto lo que dice el refrán: “Uno es el que siembra, y otro el que cosecha.” (38) Yo los envío a cosechar lo que a ustedes no les costó ningún trabajo sembrar. Otros invitaron a toda esta gente a venir, y ustedes se han beneficiado del trabajo de ellos.»
" Por lo general, el sembrador no ve sino la semilla, mientras que el segador ve los grandes resultados de la siembra. Pero en la obra de Jesús, ambos serán recompensados al ver nuevos creyentes entrar al Reino de Dios."Comentario Biblia Diario Vivir,Juan 4:36-38



