conferencia 1 quebrando para sanar
lunes, 29 de octubre del 2007
Un día decide regresar, y durante el camino, en una noche tiene un encuentro muy especial.
Gen 32:24-28 Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. (25) Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. (26) Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. (27) Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. (28) Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob,(B) sino Israel;[b] porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. La lucha duro toda la noche pero cuando estaba llegando a su fin:” el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob” . En ese instante toda la vida pasada de Jacob, todo lo que él realmente era, salió a la luz. Jacob significa suplantador, engañador, usurpador , y eso es lo que él había sido durante toda su vida. Ahora estaba siendo confrontado a lo que él realmente era en su interior y esto abrió el camino para el cambio, “No se dirá más tu nombre Jacob,(B) sino Israel”. Dice la Biblia que luego de esto: Gen 32:31 Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; Peniel fue ese lugar donde Jacob fue confrontado con lo que verdaderamente había en su corazón, y al salir a luz estas cosas ocultas de su interior comenzó el proceso de sanidad y libertad que todos anhelamos. Termino con esto: Psa 51:17 … Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Para que Dios pueda hacer algo nuevo en ti, para que en Cristo te de la libertad, para que pueda cicatrizar las heridas que el tiempo no han hecho más que profundizar, es necesario tener nuestro Peniel, nuestro encuentro con Dios donde humillemos nuestro corazón, quitemos las apariencias y saquemos a la luz lo que verdaderamente hay en nuestro interior.


