Confiando en un Dios Soberano
Podríamos decir que hay dos tipos de confianza :a)la que se basa en lo que vemos y entendemos que hace una persona; b)la que se basa en la esencia de lo que la persona es, más allá de que no podamos entender lo que hace.
Lo que Dios hace no siempre encaja en nuestro sentido común y aquellos que solo tienen el primer nivel de confianza encuentran en ello tropiezo. Pero los que han alcanzado el segundo nivel permanecen seguros, no basados en que comprenden lo que Dios hace o deja de hacer, sino en quien es Dios por naturaleza
"¿Por qué Dios permitió esto?¿por qué no nos ayudó?". Con estas preguntas algunos ven derrumbarse su fe y confianza. Pero están aquellos que ante las mismas preguntas encuentran respuesta en quién es Dios, "Dios todo lo sabe y todo lo puede, por eso si lo permitió por algo será","Él nos ama y solo quiere lo mejor para nosotros, por eso de alguna manera esto ha de ser lo mejor".
Muchos tienen una idea limitada sobre Dios y cuando no responde a sus expectativas encuentran problemas para seguir confiando en Él. Más que basar nuestra confianza solamente en los hechos de Dios procuremos basarnos en su carácter, su naturaleza.
Para poder hacer una sana transición de una confianza infantil a una madura debemos comprender uno de los atributos de Dios, el de soberanía.
Esta palabra refleja tanto su aspecto de autoridad como de independencia de nuestro razonamiento. No entender la soberanía de Dios nos puede confundir a la hora de ver como incomprensible algunos de sus hechos.
Algo que Dios hizo difícil de entender pero que tenía un sentido: 2Ki 14:23-27 RV60 El año quince de Amasías hijo de Joás rey de Judá, comenzó a reinar Jeroboam hijo de Joás sobre Israel en Samaria; y reinó cuarenta y un años. (24) E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y no se apartó de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. (25) El restauró los límites de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar del Arabá, conforme a la palabra de Jehová Dios de Israel, la cual él había hablado por su siervo Jonás hijo de Amitai, profeta que fue de Gat-hefer. (26) Porque Jehová miró la muy amarga aflicción de Israel; que no había siervo ni libre, ni quien diese ayuda a Israel; (27) y Jehová no había determinado raer el nombre de Israel de debajo del cielo; por tanto, los salvó por mano de Jeroboam hijo de Joás.
Durante este período el reino del norte logró su mayor poderío político y económico desde la época de Salomón, y todo esto gracias a Dios según la profecía de Jonás. Ahora bien, justamente eso es lo difícil de entender porque dice la Biblia del rey:" E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y no se apartó de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel."
Además del pueblo dice que: Hos 13:6 BL95 Yo (Dios) les di de comer; pero cuando estuvieron satisfechos, se llenó de orgullo su corazón y se olvidaron de mí. Amo 6:13 NVI Ustedes se regocijan por la conquista de Lo Debar y agregan: "¿No fue con nuestras propias fuerzas como nos apoderamos de Carnayin?"
El clima espiritual era de orgullo y de arrogancia, ¡y Dios les favorece restaurándoles su territorio y su economía!.
El primer nivel de confianza encuentra un gran obstáculo aquí porque no logra ver más allá de lo hechos, no logra ver el propósito que estaba detrás de estos hechos,2Ki 14:26-27 NVI Porque el Señor había visto que todos los habitantes de Israel, esclavos o libres, sufrían amargamente, y que no había nadie que los ayudara. (27) Pero el Señor los salvó por medio de Jeroboán hijo de Joás, pues había dicho que no borraría de la tierra el *nombre de Israel.
Dos motivos estaban detrás de estos hechos inexplicables, por un lado el testimonio de su amor por la rebelde y desamparada nación para que se vuelvan a Él y por otro lado que se cumpliera lo que Él le había prometido a Abraham acerca de su descendencia.
De esta manera lo inexplicable toma sentido y en lugar de recriminar a Dios sus acciones, descansamos sabiendo que hay un "por que" para lo que hace.
¿Qué deberíamos entender para nosotros hoy?
Dios no hace siempre lo que nosotros queremos. Limitar a Dios a nuestro sentido común nos mantendrá en un nivel inmaduro de fe y de confianza.
Ejemplo tenemos en Jonas: Jon 3:4-5 NVI Jonás se fue internando en la ciudad, y la recorrió todo un día, mientras proclamaba: "¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!" (5) Y los ninivitas le creyeron a Dios, proclamaron ayuno y, desde el mayor hasta el menor, se vistieron de luto en señal de arrepentimiento.
Jon 3:10 NVI Al ver Dios lo que hicieron, es decir, que se habían convertido de su mal camino, cambió de parecer y no llevó a cabo la destrucción que les había anunciado.
Jon 4:1-5 NVI Pero esto disgustó mucho a Jonás, y lo hizo enfurecerse. (2) Así que oró al Señor de esta manera:
¡Oh Señor! ¿No era esto lo que yo decía cuando todavía estaba en mi tierra? Por eso me anticipé a huir a Tarsis, pues bien sabía que tú eres un Dios bondadoso y compasivo, lento para la ira y lleno de amor, que cambias de parecer y no destruyes. (3) Así que ahora, Señor, te suplico que me quites la *vida. ¡Prefiero morir que seguir viviendo! (4) ¿Tienes razón de enfurecerte tanto? le respondió el Señor. (5) Jonás salió y acampó al este de la ciudad. Allí hizo una enramada y se sentó bajo su sombra para ver qué iba a suceder con la ciudad.
Jonas quería la destrucción de aquella ciudad, y con razón ya que eran extremadamente malos, pero Dios en su soberanía quiso darles una oportunidad de cambio. Jonas no podía encontrarle sentido a aquello pero el sentido estaba en la naturaleza de Dios:"tú eres un Dios bondadoso y compasivo, lento para la ira y lleno de amor, que cambias de parecer y no destruyes"
El no comprender la soberanía de Dios le llevó a tomar decisiones equivocadas: rebelión al mandato divino que terminó con él siendo tragado por un gran pez, enojarse en extremo, pedir la muerte, alimentar el odio en la expectativa de que algo les pasara.
Dios no siempre hace lo que nosotros queremos, Él es soberano y está por encima de nuestro sentido común. Por eso no te sientas seguro solo si comprendes los hechos de Dios; sea que lo comprendas o no, sigue confiando en Él por causa de quien es Él.



