Cuando no tengo ganas
En un artículo anterior hablamos de como vivir con sabiduría, aprovechando bien nuestra vida que pasa rápido, pero habrá momentos donde no tendremos el ánimo para aprovechar las buenas oportunidades, o de perdonar y amar para profundizar nuestras relaciones. Habrán días en que lo que menos nos importará será prepararnos para la eternidad.
¿Cómo entonces no caer una vez más en la mediocridad de desaprovechar nuestros días?
La Biblia dice: Pro 1:7 RV60 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová
Cuando hablamos de temor, por lo general, lo asociamos a aspectos negativos como el miedo que nos paraliza o pensamientos que nos perturban. Pero el temor a Dios que se refiere la Biblia no tiene nada de negativo, por el contrario, es un fuerte estímulo, una tensión sana para no bajar los brazos y caer una vez más en más de lo mismo.
Un empleado no siempre tiene el mismo ánimo para realizar su tarea pero la conciencia de que su jefe está atento y que mantener su rendimiento le es favorable para mantener su trabajo le estimularán a no ceder a la tentación de desaprovechar su oportunidad laboral.
Así podemos ilustrar en cierta forma el temor a Dios que se refiere la Biblia. La conciencia de quien es Él, Dios que todo lo sabe y que en todos lados está, y la conciencia de que un día nos pedirá cuentas de nuestros hechos, nos debe estimular al esfuerzo por progresar en nuestra habilidad para vivir con sabiduría.
Hubieron dos que no creían en la necesidad de tener presente a Dios fuera de las cuatro paredes del templo, creían que no era necesario ajustar su forma de vida cotidiana por la conciencia de quien es Dios. La Biblia dice de ellos: Hechos 5:1-5 RV60 Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad, (2) y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. (3) Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? (4) Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. (5) Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.
¿Por qué frenar mi lengua a la mentira?¿por qué quitar mis ojos de la pornografía cuando estoy en la soledad de mi cuarto?¿por qué seguir perdonando o amando?¿por qué seguir respondiendo con bien al mal que me hacen?¿por qué esforzarme por mi vida espiritual?¿por qué hacer cosas cuando no tengo el ánimo de hacerlas aún cuando se que es lo que Dios quiere?
La respuesta es una sola: por causa del temor a Dios, por la conciencia de quien es Él y lo que Él hará en mi futuro.
Pro 23:17-18 BL95 No envidies a los pecadores sino que sigue siempre en el temor de Dios; (18) si lo conservas, verás sus resultados, y tu esperanza no será fallida.



