Desaciertos en las misiones
Aquellos que aceptan el llamado a dejar su hogar, trabajo y país por causa del Reino de Dios son dignos de admirar.
Una nueva cultura con nuevos desafíos es lo que tienen por delante y necesario es que cuenten con todo el apoyo de quienes estarán "sosteniendo las sogas" (ver artículo anterior: "recuerden que tienen que sostener las sogas"), emocionales, materiales y otras para que no caigan.
Sin negar esto, bueno sería repasar la filosofía medular de la obra misionera tanto para los que quedan como para los que van.
El misionero por excelencia a quien podemos mirar para aprender de Él es Cristo mismo.
Él dejó su "cultura" para introducirse en una nueva con el objetivo de extender el Reino de Dios llevando a muchos a la salvación.
Dentro de las muchas cosas que podríamos señalar destaquemos dos principios: el de sacrificio y el de obediencia.
La Biblia dice:Flp 2:5-7 NVI La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, (6) quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. (7) Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza* de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos.
El sacrificio de Cristo no tuvo que ver solamente con su muerte sino, como ya hemos dicho, también con su "entrada" en nuestra cultura:"...se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos."
Él no dejó de ser quien era pero su "estilo de vida" se vio afectado a la nueva cultura en la que se introducía y a la misión por la que venía.
Cuando un misionero sale al campo no deja de ser quien es, o a lo menos no debería perder su identidad como individuo, pero su estilo de vida deberá verse afectado según la cultura en la que se inserta y la misión a la que está abocado. Querer mantener el estilo de vida del lugar de donde salimos no es una buena idea e intentar vivir mejor que lo que estábamos y que lo que están los naturales, es algo que raya en lo absurdo.
Por otro lado, así como ser misionero demanda este sacrificio, también la Iglesia que envía deberá atender algunas cosas. La obra misionera exige un cambio de vida del misionero pero también de la iglesia que lo apoya. Ser una iglesia misionera demanda un papel activo en tal sentido. Así como Cristo se "despojó a si mismo" (RV.60), así como el misionero debe "despojarse de su antiguo estilo de vida", también la iglesia debe despojarse de su indiferencia e ir más allá de simples palabras asumiendo un papel activo en el orar, ofrendar, aconsejar, consolar, animar, apoyar, etc.
El segundo principio es el de obediencia. La Biblia dice:Flp 2:8 NVI Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!
No quiero referirme a la obediencia al llamado, lo cual es básico, sino la obediencia al plan de trabajo. Cuando Jesús vino a la tierra, asumiendo el sacrificio que esto conlleva, venía con una meta clara en su mente por lo cual, al alcanzarlo, pudo decir en la cruz: "consumado es". Él sabía a lo que había venido en un sentido específico y debo decir, lamentablemente, que muchos misioneros que salen al campo hoy no tienen esa misma seguridad.
Claro que en un sentido general sabemos lo que se espera de ellos pero específicamente que pasos dar para llegar a la meta, cuales son objetivos de corto y mediano alcance para poder ir evaluando, y otros aspectos estratégicos no son muchas veces previsto a la hora de introducir un misionero en su lugar de acción.
¿Que espero al decir esto?
Debo confesar que no he podido ser plenamente objetivo al escribir esto. En mi experiencia personal y en las vivencias compartidas con otros misioneros, tanto latinos como del primer mundo, he visto muchos desaciertos.
Cristo como misionero por excelencia nos revela el modelo y en el se vislumbra claramente el aspecto sacrificial como el de obediencia.
Si la iglesia que envía no esta dispuesta a asumir un claro compromiso de sacrificio entonces que no se llame una iglesia misionera.
Si el misionero no está dispuesto a cambiar su estilo de vida entonces que no se llame misionero.
Si no hay un claro plan de trabajo entonces que no se le envíe.



