Enseñando a pescar a pescadores
¿Enseñando a pescar a pescadores?
Aquellos hombres se levantaron temprano en la mañana y sus mentes estaban dominadas por un solo pensamiento: a la noche irían a pescar.
Durante aquel día se dedicaron a preparar las barcas, las redes, y todo lo necesario para la pesca que cada vez estaba más cerca.
A medida que el día transcurría, la ansiedad de ellos iba en aumento. Y por fin el momento tan esperado, la hora de embarcar.
Como profesionales experimentados que eran del arte de la pesca sabían que la noche y las aguas profundas era lo indicado para levantar una buena cantidad de peces del mar.
Navegaron hasta el lugar que creyeron el más indicado y , con el cuidado de quien sabe que mucho depende su éxito de la posición de las redes , las echaron al mar.
No quedaba otra cosa que volver y esperar que le experiencia y la pericia dieran sus frutos.
A las pocas horas, pero ahora ya con las primeras luces del amanecer, estos hombres volvieron a embarcarse con sus corazones totalmente dominados por la alegría y la ansiedad ante lo que ellos creían que les esperaba bajo la tranquila superficie de aquel mar.
Remaron con firmeza hasta que alcanzaron la primera red, y echando mano de ella la levantaron y estaba....vacía!
Unos a otros se miraron, fueron a la segunda red esperando que esta no corriera con la misma suerte, la levantaron....y estaba vacía!
Sus rostros mudaron y ya con desesperación corrieron a la tercera y última red, le tomaron con fuerza y no poca fue su sorpresa al levantarla ...y también estar vacía!!
Se dejaron caer en los botes y con un silencio roto solamente por algún pájaro que daba la bienvenida al nuevo día, comenzaron a levantar las redes para ir a la costa totalmente cansados y frustrados.
Estaban en la orilla lavando sus redes, sin encontrar explicación al fracaso que no esperaban.
Estando ellos sumidos en sus pensamientos se les acerca alguien, y luego de pedirles un favor les dice que vuelvan a salir a echar sus redes. Estos hombres experimentados en el arte de pescar salieron de su confusión solamente para considerar aquellas palabras por un segundo. Ya era de día y no era el mejor momento para pescar, además allí las aguas no eran profundas lo cual contradecía lo que ellos habían aprendido por experiencia, y lo peor para un pescador, este consejo no venía de un experimentado marino, sino de un carpintero.
El cansancio, la frustración y la falta de sentido común en esas palabras hacían impensable el atenderlas, pero uno de ellos le dio un poco de crédito al carpintero, y aunque su experiencia decía todo lo contrario, salió a la mar, echo las redes y al querer levantarlas.......estas se rompían de tantos peces!!!
Sus compañeros que con incredulidad habían quedado en la orilla tuvieron que salir a toda velocidad al grito de auxilio del primero y apenas pudieron ambas barcas llegar con el precioso cargamento a la orilla del mar de Galilea.
Todos hemos emprendido el viaje de la vida y nuestro deseo es volver con ellas cargadas de preciosa carga: amor, paz, felicidad, salud, esperanza, etcétera.
Pero a pesar de que todos somos “experimentados” en el arte de la vida, muchas barcas siguen llegando vacías, cargadas de frustración y cansancio.
Si así estas, el carpintero sigue mostrando el camino para que tu vida esté llena, plena.
Ese carpintero es Jesús y él dijo: Joh 10:10 BLSYo he venido para que todos ustedes tengan vida, y para que la vivan plenamente.Estos pescadores confiaron en su pericia y el resultado no fue bueno, confiaron en Jesús y el resultado fue diferente. (Lucas 5:1-11)
Pro 3:5-7 DHH Confía de todo corazón en el Señor y no en tu propia inteligencia. (6) Ten presente al Señor en todo lo que hagas, y él te llevará por el camino recto. (7) No te creas demasiado sabio; honra al Señor y apártate del mal:


