Hablar por hablar
"Nadie me escucha!".Uno de lo sentimientos que mas deprimen es el de estar aislado de la atención o el interés de otros, o el creer estarlo. Cuando el sol brilla sobre nuestro camino, el orgullo autosuficiente suple ésta necesidad. Pero cuan diferente se siente cuando, ante un problema que no podemos resolver, este orgullo se quiebra dejando al desnudo la necesidad de que alguien abra sus oídos a nuestro clamor de auxilio.
Tal sentimiento es desmotivante y como tal, es una excelente herramienta, especialmente, en contra de los que dicen tener fe en Dios. Que un creyente llegue al punto de pensar que Dios a dejado de escucharle, de que sus palabras no encuentran espacio en la agenda divina, es un creyente que gravemente se está exponiendo al fracaso por culpa de su duda.
No siempre estamos preparados para manejar correctamente los tiempos "difíciles" que nos toquen enfrentar. En nuestra inmadurez permitimos que ellos socaven los cimientos de nuestra fe y de la alabanza gloriosa pasamos a la sombría duda. Esto sucedió con muchos en el ayer y también en el hoy, es por ello que, para no caer en el mismo error, bien haremos en meditar en lo que la Biblia nos revela.
En la incomprensión de lo que le sucedía, y en el silencio que respondía a su clamor, aquél hombre llegó a creer que sus palabras habían perdido valor ante Aquél a quien él adoraba, Job 9:16 DHH Si yo lo llamara a juicio, y él se presentara, no creo que hiciera caso a mis palabras.
La dura prueba que estaba atravesando le llevó a creer que se encontraba aislado del favor divino."... La impotencia de nuestro héroe se va haciendo cada vez más patente, sobre todo frente al abrumador poder creador de Dios." La Biblia de Nuestro Pueblo, Job9:1-35
Decía que quien caiga en tal sentimiento se expone gravemente y eso fue lo que comenzó a pasar con Job,
Job 9:20-34 DHH Por más recto e intachable que yo fuera, él me declararía culpable y malo. (21) Yo soy inocente, pero poco importa; ya estoy cansado de vivir. (22) Todo es lo mismo. Y esto es lo que pienso: que él destruye lo mismo a culpables que a inocentes. (23) Si en un desastre muere gente inocente, Dios se ríe de su desesperación. (24) Deja el mundo en manos de los malvados y a los jueces les venda los ojos. Y si no ha sido Dios, ¿quién, entonces? ... (28) todo mi dolor vuelve a asustarme, pues sé que Dios no me cree inocente. (29) Y si él me tiene por culpable,
de nada sirve que yo me esfuerce. (30) Aunque me lave las manos con jabón y me las frote con lejía, (31) Dios me hundirá en el fango, y hasta mi ropa sentirá asco de mí. (32) Yo no puedo encararme con Dios como con otro hombre, ni decirle que vayamos los dos a un tribunal.
(33) ¡Ojalá entre nosotros hubiera un juez que tuviera autoridad sobre los dos, (34) que impidiera que Dios me siga castigando y me siga llenando de terror!
"...el lenguaje de Job se hace progresivamente más atrevido y franco. No puede ser justificado (declarado inocente), cuando el encausado y el juez son la misma y tan poderosa persona. No sabe qué hacer ni qué decir, pues diga lo que diga no va a servir para nada. A lo largo de los versículos que siguen, la abundancia de preguntas condicionales muestran a un Job perplejo, tanteando una u otra posible vía de salida. "La Biblia de Nuestro Pueblo, Job9:1-35
¿Qué es lo que Job creía cuando dijo "...no creo que hiciera caso a mis palabras."? Podríamos decir que se sentía desvalorizado, traicionado, abandonado. También, de acuerdo a la imagen jurídica que presenta, el no ser escuchado como acusado es señal de un juez injusto, totalmente parcial, predispuesto a condenar aún injustamente, por eso llegó a clamar por un tercero que estuviera por encima de Dios mismo!!(v33-34)
Los pensamientos de Job , creo yo, le estaban traicionando. Job 33:8-12 TLA »Tú has estado insistiendo, y aún me parece escucharte: (9) "¡Soy inocente, soy inocente! ¡No tengo de qué avergonzarme! (10) Dios me encuentra culpable y me ve como su enemigo. (11) Me tiene encadenado y a todas horas me vigila". (12) »¿Por qué te quejas de que Dios no te responde? Estás muy equivocado;...
Los fundamentos de nuestra fe se sacuden en más de una oportunidad, y dar lugar a la duda es como permitir que una pequeña grieta vaya minando los fundamentos que, tarde o temprano, terminarán por colapsar.
Mat 11:3 TLA -¿Eres tú el Mesías que Dios prometió enviarnos, o debemos esperar a otro?
"Donde hay verdadera fe, puede aún haber una mezcla de duda. La incredulidad remanente en los hombres buenos puede, en la hora de tentación, cuestionar a veces las verdades más importantes. Pero esperamos que la fe de Juan no fallara en este asunto, y que él sólo deseara verla fortalecida y confirmada. " Comentario Matthew Henry, Mateo 11:2-6
Negar esta posibilidad, aún entre los grandes hombres de fe del momento, es no estar preparado para enfrentar este sutil enemigo que en cualquier momento puede jugarnos una muy mala jugada.
Pedro tuvo una experiencia así cuando...Mat 14:28-31 TLA Entonces Pedro le respondió: -Señor, si realmente eres tú, ordena que yo camine también sobre el agua y vaya hasta donde tú estás. (29) Y Jesús le dijo: -¡Ven! De inmediato Pedro bajó de la barca. Caminó sobre el agua y fue hacia Jesús. (30) Pero cuando sintió la fuerza del viento, tuvo miedo. Allí mismo empezó a hundirse, y gritó: -¡Señor, sálvame! (31) Entonces Jesús extendió su brazo, agarró a Pedro y le dijo: -Pedro, tú confías muy poco en mí. ¿Por qué dudaste?
La duda nos hunde y nos lleva a lugares donde de seguro no queremos ir. "...En un sólo apóstol ... se nos significan las dos cosas, esto es, la fuerza cuando andaba sobre las aguas y la debilidad cuando dudó...." Catena Aurea por S.Tomas de Aquino,San Agustín, sermones, 76,4
¿Por qué tratar estos temas? La actitud de Job no es muy distinta a la de muchos de nosotros hoy. Los cielos se nublan también para el creyente y la respuesta de muchos es la duda en cuanto a Dios.
¿Qué hacer en momentos así? Mucho podríamos hablar como respuesta a la duda pero aquí solo quiero decir una. En los momentos difíciles donde no entiendas lo que sucede, donde solo sientes el silencio de parte de Dios, detente a escuchar el sonido de tu voz. Presta atención a tus palabras y tal vez sea mejor que te muerdas los labios y guardes silencio porque seguro saldrá el sol nuevamente para ti y puede ser que, con verguenza, tengas que reconocer la locura con la que has hablado.
Jer 15:16-19 TLA »Todopoderoso Dios de Israel, cuando tú me hablaste, tomé en serio tu mensaje. Mi corazón se llenó de alegría al escuchar tus palabras, porque yo soy tuyo. (17) »Yo no ando de fiesta en fiesta, ni me interesa divertirme. Prefiero estar solo, porque estoy contigo y comparto tu odio por el pecado. (18) ¿Por qué tengo, entonces, que sufrir este dolor constante? ¿Por qué no sanan mis heridas? Realmente, me decepcionas; eres, para mí, como un arroyo seco; ¡como una fuente sin agua!» (19) Dios me contestó: «Yo soy el Dios de Israel. Si te vuelves a mí, yo calmaré tu dolor y podrás de nuevo servirme. Si dejas de hablar tonterías, y comienzas a anunciar lo que realmente vale la pena, entonces tú serás mi profeta. ...



