La hermandad de los leprosos
Luk 17:11-12 RV60 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. (12) Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos
La lepra es una enfermedad infecciosa crónica, caracterizada principalmente por síntomas en la piel y nerviosos, sobre todo tubérculos, manchas, úlceras y anestesias.
Algunos dicen que los israelitas usaban el mismo nombre para diversas enfermedades de la piel, generalmente superficiales y curables, y hasta para el moho en tejidos y paredes.
Pero sea que esto sea verdad el quedar enfermo de lepra significaba un problema social :Lev 13:45-46 BAD »La persona(el leproso Reina Valera 1960) que contraiga una infección se vestirá de harapos y no se peinará; con el rostro semicubierto irá gritando: "¡Impuro! ¡Impuro!", (46) y será impuro todo el tiempo que le dure la enfermedad. Es impuro, así que deberá vivir aislado y fuera del campamento.
La soledad, el aislamiento y el rechazo de los otros para evitar el contagio eran consecuencias de esta enfermedad.
Hoy conocemos enfermedades que generan los mismos sentimientos hacia sus afectados pero quisiera llamar la atención sobre el espíritu de hermandad que se formó entre aquellos que estando sanos eran acérrimos enemigos.
La ubicación geográfica es clave: entre Samaria y Galilea. Cualquier estudioso de los tiempos bíblicos sabe que estos pueblos no se llevaban entre si. Raíces de odio forjadas desde la deportación a Babilonia habían degenerado en una dura rivalidad entre estos pueblos.
A tal punto esto era así que evitaban mutuamente el atravesar los caminos del otro y si alguien estaba de paso a las ciudades rivales se hacía merecedor del desprecio y mal trato de los locales.
Sabemos por el versículo dieciséis que uno de ellos era samaritano y entendemos que los otros nueve eran judíos, entonces me pregunto:¿como es que estaban juntos?.Si debían mantenerse aislados,¿que los llevo a juntarse y más con un enemigo?
Una de las cosas que he entendido es que hay veces que nos aferramos orgullosamente a ideales que en los momentos de crisis demuestran ser pura tonterías.
Cuantas personas han vivido años cultivando la indiferencia y manteniéndose alejadas de otros pero cuando la enfermedad les alcanza se dan cuenta de su tontería y anhelan la compañía de los mismos. Esas diferencias, esas ofensas imperdonables se deshacen como humo mostrándonos que en realidad lo importante es otra cosa.
Estos hombres tal vez se cruzaron muchas veces antes cuando estaban sanos y en su orgullo endurecían su rostro el uno contra el otro. Pero ahora las cosas cambiaron, ese nacionalismo absurdo se esfumaban revelando la cruda realidad: solo somos hombres, débiles, limitados, necesitados de aquellos que por estupideces nos esforzamos en alejar.
Estos diez hombres fueron sanados pero entiendo yo que la mejor cura que recibieron fue la de su inútil y menospreciante orgullo.
Estimado amigo que gozas de plena salud, tu que tienes tus cuentas llenas de dinero, no malgastes tu tiempo esforzándote en alejar de ti aquellos que en tiempo de crisis desearás que contigo estén.



