Jesús vive, la incredulidad muere
La semana santa es un tiempo para la reflexión. Durante ella es bueno recordar el duro trato que soportó Jesucristo por nuestros pecados. 1Pe 3:18 BLS Porque Cristo murió una vez y para siempre para perdonarnos nuestros pecados. Él era bueno e inocente, y sufrió por los pecadores, para que ustedes pudieran ser amigos de Dios.
Pero el domingo de resurrección la nota es diferente, el carácter de este día es de victoria, de gozo, de alegría porque aquel que había muerto resucitó
Ese día hablé a la iglesia como la resurrección fue el sello que confirmó su persona y su misión. Pero no solo le confirmó a Él sino también quienes somos nosotros en Él.
Sus victorias son las nuestras. Él venció sobre el diablo y la muerte. También nosotros, en Él, podemos estar seguros que estos no prevalecerán sobre sus seguidores.
Pero solo quisiera dejar el último punto del mensaje. En la resurrección Jesús venció sobre otro enemigo y este fue: la incredulidad.
Ese día nadie esperaba que resucitase.
Luk 24:1-11 RV60 El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, ....
Estas mujeres fueron si al sepulcro aquel domingo, pero venían buscando un muerto!!! Esas especies aromáticas eran parte de la tradición para poner sobre el difunto. Es por ello que los ángeles le dicen:
(5)...¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? (6) No está aquí, sino que ha resucitado.
Y luego: "... dijeron estas cosas a los apóstoles. (11) Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían."
Pero a pesar de la incredulidad, Él resucitó.
Muchos dudan de Jesús. No creen a sus palabras, sean promesas o sean advertencias, y eso no esta bien.
Él habló de que iba a resucitar y lo hizo. Tu y yo podemos confiar plenamente en la veracidad de sus palabras. Si Él promete algo sabemos que lo cumplirá, si Él advierte de algo bien haremos en prestar atención porque no será una advertencia en vano.
El dijo lo siguiente: Joh 14:1 RV60 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.



