una lección de construcción
Una y otra vez uno queda asombrado al ver por los noticieros, hermosas y lujosas casas de playas ser arrastradas por las crecidas o las fuertes corrientes. Ante estas desgracias y otras de similares características uno solo puede preguntarse, ¿cómo es que construyeron ahí?, ¿no previeron que en el futuro algo así les podía suceder?
No podemos responder a esto sin preguntarle a sus dueños, pero es increíble que algo tan lógico pareciera habérseles escapado.
Hasta en la Biblia se manejan conceptos que auguran una feliz construcción, pero...¿es interés de Jesús dar una lección de cómo construir una casa?
Bueno, en realidad no, lo que él estaba dando era una lección de vida.
Esta lección de vida tiene su origen en un problema que Jesús observaba, problema que aún hoy sigue.
Luk 6:46-49 RV60 ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?
Observe quienes eran los objetivos de esta lección de vida. Normalmente nosotros la aplicaríamos a quienes no han creído pero, en realidad, el problema se originaba( y lo sigue haciendo) entre los que le llamaban
“ Señor, señor”, es decir, aquellos que hoy conocemos como la iglesia.
Pareciera ser que entre estos también predomina la falta de visión ya que mientras unos se ocupan en construir con fundamentos, otros no.
(47) Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. (48) Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. (49) Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.
Ambos oyeron Sus palabras pero mientras unos se preocuparon en llevarlas a la práctica, algunos otros no, estos últimos son quienes edificaron locamente.
Mientras las circunstancias son favorables tanto unos como otros no muestran mayor diferencias, pero cuán diferentes son las cosas cuando la tormenta les golpea.
Las tormentas de la vida son reales para el cristiano y ante ellas, mientras algunos se desmoronan, otros permanecen firmes hasta que todo ha acabado.
¿Por qué esto sucede? Aquel que se esfuerza por llevar a la práctica los mandatos del Señor Jesús, por causa de esta actitud, está ejercitado en el uso de su fe y cuando el diablo, o el mundo, o su propia carne, se levantan en rebeldía, como buen soldado, bien disciplinado, sabe que hacer y así alcanzar la victoria.
Heb 5:12-14 RV60 Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. (13) Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; (14) pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.Estimados, debiendo ser ya muchos de nosotros maestros no hemos avanzado y aún seguimos siendo bebes espirituales, hombres y mujeres con muy poco fundamento o ninguno, que cualquier tormenta hace desmoronar su fe.
¿Cómo revertir esto? El uso, es decir, la obediencia a la Palabra del Señor tendrá nuestros sentidos ejercitados para que a la hora de la tormenta tengamos recursos para mantenernos en pie.



