Legado de fe
El que la gente, aún recordándonos muchos años después de nuestro paso por la Tierra, exalte aspectos positivos de nuestra vida es algo muy gratificante, especialmente por dos motivos: el primero es que no hemos sido olvidados y el segundo es que nuestras virtudes han superado a nuestros errores.
Esta bendición de ser recordados como ejemplo a imitar e inspiración para las nuevas generaciones es un legado precioso que podemos dejar a nuestros hijos, nietos, y por que no, a la humanidad toda.
El punto es que dicho legado no se puede comprar ni imponer, aquello que dejamos a la posteridad es algo que debemos construir hoy, en nuestro presente.
El pueblo judío sufrió en el año 586 a.c. la deportación a Babilonia haciendo un corte abrupto en la historia nacional de aquel pueblo. Setenta años pasaron en cautiverio, un cautiverio que les llevó a debilitar su identidad como nación. Hasta que llegó el tiempo de la restauración anunciada por Dios y las puertas se abrieron para el retorno a su país.
Geográficamente sus pies estaban sobre la tierra que años antes habían poseído pero en aquellos antiguos y en las nuevas generaciones su sentido de "pueblo del pacto" se había visto ensombrecido.
En un intento por recobrar no solo las tierras sino la identidad como pueblo escogido por Dios es que se escribe el libro de Crónicas que está en la Biblia. Este es una mirada de la historia anterior a la deportación de este pueblo pero desde el período posterior al exilio con el fin de avivar las llamas del nacionalismo judío.
Siendo esa la intención del autor es notable ver que pasajes de la historia seleccionó para animar a sus iguales y entre ellas encontramos el legado de unos que, bueno sería, si fuera también el nuestro.
1Ch 5:18-22 RV60 Los hijos de Rubén y de Gad, y la media tribu de Manasés, hombres valientes, hombres que traían escudo y espada, que entesaban arco, y diestros en la guerra, eran cuarenta y cuatro mil setecientos sesenta que salían a batalla. (19) Estos tuvieron guerra contra los agarenos, y Jetur, Nafis y Nodab. (20) Y fueron ayudados contra ellos, y los agarenos y todos los que con ellos estaban se rindieron en sus manos; porque clamaron a Dios en la guerra, y les fue favorable, porque esperaron en él. (21) Y tomaron sus ganados, cincuenta mil camellos, doscientas cincuenta mil ovejas y dos mil asnos; y cien mil personas. (22) Y cayeron muchos muertos, porque la guerra era de Dios; y habitaron en sus lugares hasta el cautiverio.
Aquellos tenían mucho para jactarse, eran hombres que sobresalían por su valentía y destreza en las artes de la guerra. Su número no era pequeño, pero no fueron estas virtudes naturales las que sobresalieron.
Como hombres de guerra que eran, en más de una oportunidad se vieron envueltos en crueles batallas, pero no fueron las historias sangrientas de guerra el testimonio primero que las generaciones posteriores recordaban.
Aquellos hombres virtuosos para la guerra, con mucha experiencia en los campos de batalla serían recordados en la posteridad por ser hombres de fe. "1 Ch 5:20 Y fueron ayudados contra ellos, y los agarenos y todos los que con ellos estaban se rindieron en sus manos; porque clamaron a Dios en la guerra, y les fue favorable, porque esperaron en él. "
" Los ejércitos de Rubén, Gad y Manasés tuvieron éxito en la batalla porque confiaron en Dios. A pesar de que como soldados tenían el instinto y las habilidades necesarias, oraron y buscaron la dirección de Dios. " Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
Lo más preciado del legado de los hijos de Rubén y de Gad, muchos años después, no eran sus capacidades ni sus logros personales sino su dependencia del favor divino. Esto era lo que recordaban de ellos y lo que querían que las generaciones posteriores también supieran: Dios es fiel para ayudar a los que en Él confían.
¿Qué es lo que tus hijos y nietos recordarán de ti?¿Cuál es el pensamiento que predominará en sus mentes cuando venga a su memoria tu nombre?
Lo que la gente dirá de ti en el futuro es algo que construyes en tu presente.
Si quieres ser un ejemplo de fe a imitar entonces trabaja por ello. Porque tengas una Biblia bajo el brazo o concurras a una iglesia no des por sentado que lo serás, debes de vivir tu fe porque eso mismo será lo que recuerden de ti.



