La mano seca del mampostero
Recuerdo que estaba cursando cuarto año en el liceo y jugando con otros compañeros tuve un accidente en una mano que me llevó a estar varios días con ella vendada. Teniendo mi mano derecha inutilizada, las cosas comunes de la vida se tornaban un gran desafío. Cosas sencillas se volvían casi que imposibles para mi por lo cual puedo decir que durante aquel tiempo, el tener mi mano afectada, trajo algunas limitaciones a mi vida.
Esta circunstancia puede llegar a representar lo que algunos viven en cierta manera. Cuando hay áreas en nosotros que están afectadas para mal, aunque no lo queramos, de seguro nuestra vida se verá cargada con alguna que otra limitación.
Cuando en nosotros se encuentran afectadas o heridas las emociones, sentimientos, las relaciones personales, las esperanzas, la mente y aún el cuerpo, la plenitud tan anhelada por todo ser humano encontrará más de una limitación. Cómo superar estas limitaciones es de lo que quiero hablar ahora.
Jesús estaba en la sinagoga y allí estaba alguien que le necesitaba: Luc 6:6-10 SSE Y aconteció también en otro sábado, que él entró en la sinagoga y enseñó; y estaba allí un hombre que tenía la mano derecha seca. ...(8)... y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él levantándose, se puso en pie....(10) Y mirándolos a todos alrededor, dice al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restituida sana como la otra.
Aquél hombre estaba limitado pero el encontrarse con Jesús fue lo que trajo el cambio a la libertad.
Te contaba de cuando en el liceo tuve aquél accidente pero unos años después volví a tener otro accidente también sobre la mano derecha. La gravedad ahora fue mayor y por más de un año tuve la diestra con yeso. En ambas oportunidades puede experimentar el estar levemente imposibilitado y como esto afecta en gran manera el cotidiano vivir.
Aquél hombre tenía su mano derecha seca, inútil, y esto sabemos que no le favorecía mucho para una vida absolutamente normal. "En uno de los evangelios apócrifos, es decir, de los que no llegaron a formar parte del Nuevo Testamento, se nos dice que el hombre era mampostero, y vino a Jesús para pedirle ayuda y le dijo: «Yo era mampostero, y me ganaba la vida con las manos; te suplico, Jesús, que me devuelvas la salud para que no tenga que mendigar mi pan con vergüenza" Comentario al Nuevo Testamento de William Barclay, Lc.6:6
No sabemos desde cuando estaba así pero si sabemos hasta cuando estuvo así: hasta que se encontró con Jesús.
Jesús fue quien hizo posible el milagro y aquél que caminaba cargando su limitación ahora "despertaba" libre a una nueva realidad espiritual: nada es imposible para Dios!!!
La mano seca del mampostero es un símbolo de los desiertos que están en el alma y el corazón de muchos. Heridas del pasado, odios y rencores, baja autoestima, resignación, perturbación de la mente, falta de armonía en el matrimonio y en el hogar, relaciones rotas, enfermedad, y muchas otras cosas más cargan de limitación al ser humano.
¿Cómo encontrar solución a esto? La respuesta es: en la fe en Jesús.
Mar 9:23 BLS Jesús le preguntó: ¿Puedes confiar en Dios? Para el que confía en él, todo es posible.
Cargar toda nuestra vida con "una mano seca" es algo que trae sombras sobre las luces de nuestra vida. Hay solución para ello y la solución es Jesús.
El dijo: Jua 10:10 BL95 El ladrón sólo viene a robar, matar y destruir, mientras que yo he venido para que tengan vida y la tengan en plenitud.
Termino con este hermoso salmo que dice: Sal 107:35-38 TLA en cambio, al desierto lo convirtió en tierra fértil, rodeada de lagunas y manantiales. (36) Al pueblo que había pasado hambre, lo dejó vivir allí, y ellos construyeron grandes ciudades, (37) sembraron campos, plantaron viñedos, y tuvieron muy buenas cosechas. (38) Dios les dio su bendición, y ellos tuvieron muchos hijos y sus ganados se multiplicaron.



