Mirando la otra vereda
¿Habrá de tener envidia lo que permanece, de lo que es pasajero?¿la brillante luz de una estrella fugaz hará opacar la grandeza del sol?¿envidiará la cuidada rosa, la apariencia de la flor silvestre que hoy está y mañana no?. Sin duda que no, y esto el creyente debería de saberlo.
El salmista abre su boca, y de su experiencia nos dice: Sal 92:4-5 RVG (R) Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; en las obras de tus manos me gozo. (5) ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos.
Habiendo experimentado las obras de Dios en su vida, había logrado comprender los profundos pensamientos del Padre celestial, pensamientos que parecen estar velados para algunos hoy, porque sino no tendrían envidia de lo que experimentan los que se dicen no tener fe en Dios.
Dice el salmista: Sal 92:5-8 BNP ... Señor, que insondables tus pensamientos! (6) El ignorante no lo entiende, ni el necio lo comprende. (7) Aunque broten como hierba los malvados y florezcan todos los malhechores, (8) serán destruidos para siempre....
Sin duda que están quienes niegan a Dios, y hasta parece que les va mejor que ha muchos creyentes. Esto puede ser un problema para más de uno: Sal 73:2-9 RV1960 (T) En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. (3) Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos. (4) Porque no tienen congojas por su muerte, Pues su vigor está entero. (5) No pasan trabajos como los otros mortales, Ni son azotados como los demás hombres. (6) Por tanto, la soberbia los corona; Se cubren de vestido de violencia. (7) Los ojos se les saltan de gordura; Logran con creces los antojos del corazón. (8) Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; Hablan con altanería. (9) Ponen su boca contra el cielo, Y su lengua pasea la tierra....(12) He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. (13) Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia; (14) Pues he sido azotado todo el día, Y castigado todas las mañanas.
Estos pensamientos son muy humanos pero, como dije al principio, no hay punto de comparación.
Sal 73:16-20 TLA Traté de entender esto, pero me resultó muy difícil. (17) Entonces fui al santuario de Dios, y fue allí donde entendí cómo terminarán los malvados: (18) Dios los ha puesto en peligro, y van hacia su propia desgracia. (19) En un abrir y cerrar de ojos terminarán por ser destruidos; el terror acabará con ellos. (20) Cuando Dios entre en acción, hará que sean olvidados como se olvida una pesadilla.
Hay algo más de lo que ven tus ojos hoy, y si así fuera que parece que el éxito camina por la vereda de enfrente, no olvides a donde dirige ese camino y de la realidad de la eternidad.
Decía el salmista:"...aunque broten como hierba...", pero a diferencia de estos, de ti la Palabra dice:
Sal 92:12-14 PDT Los justos florecerán como árboles finos plantados en el templo* del Señor. (13) Son como árboles que dan hermosos frutos en el patio del templo de nuestro Dios. (14) Aunque estén viejos, seguirán dando frutos como si fueran árboles jóvenes y fuertes.
¿Podrá el árbol sentir envidia de la hierba?¿podrá esa pasajera hierba opacar en algo al que se mantendrá por mucho más allá de su existencia? No, como tampoco el éxito pasajero debería opacar a tus ojos, el favor divino que Él a puesto sobre ti.
Dios te llama a algo diferente a lo que el mundo te puede dar. Es cimentado en Su templo que aquellos árboles florecen y crecen, así también solo en comunión y fidelidad a Él tu serás, y disfrutarás, algo especial y duradero.
Sea lo que sea que estés buscando, hay un solo lugar donde encontrarás lo original, y ese lugar es en Dios.
Ose 14:4-8 NVI «Yo corregiré su rebeldía y los amaré de pura gracia, porque mi ira contra ellos se ha calmado. (5) Yo seré para Israel como el rocío, y lo haré florecer como lirio. ¡Hundirá sus raíces como cedro del Líbano! (6) Sus vástagos crecerán, y tendrán el esplendor del olivo y la fragancia del cedro del Líbano. (7) Volverán a habitar bajo mi sombra, y crecerán como el trigo. Echarán renuevos, como la vid, y serán tan famosos como el vino del Líbano. (8) Efraín, ¿yo qué tengo que ver con las imágenes? ¡Soy yo quien te responde y cuida de ti! Soy como un pino siempre verde; tu fruto procede de mí.»
"El rocío puede ser la diferencia entre la vida y la muerte en el desierto. Dios es esta diferencia, y solamente mediante su presencia divina Israel crecerá. .... El lirio blanco de Galilea simboliza belleza y fertilidad, y las raíces del cedro de Líbano simbolizan poder y permanencia. El olivo, que puede vivir y producir fruto por mil años, también es un símbolo de fertilidad y permanencia. Israel tendrá en Dios todo lo que buscó en vano en Baal..... Empleando los símbolos del trigo, la vid y el vino de Líbano, una vez más Dios promete a Israel una vida abundante bajo su protección. ¿Por qué Israel pensaría en ídolos si en realidad puede recibir todo lo que necesita del Señor? Entonces en una manera única del AT, Dios se compara con un árbol: Yo soy como el ciprés verde... Aquí el Señor declara en una manera inolvidable que él mismo, y solo él, es la fuente de vida para Israel. Además, el ciprés verde crecía en abundancia en las montañas de Israel y Judá. Este árbol nativo entonces es el símbolo perfecto para decir que Israel no tiene necesidad de importar a un dios extranjero; es del Señor que Efraín recibirá su fruto" Comentario Bíblico Mundo Hispano, Ose.14:1-9
¿Cuál es la idea? No hay motivo para envidiar lo que sucede en la vereda de enfrente. No hay motivo para pensar que te estás perdiendo de algo. Por el contrario, el favor del Dios omnipotente está sobre ti, su corazón se ha inclinado hacia ti y en su amor te ha llamado a una calidad de vida superior.
Sal 32:8-11 NVI El SEÑOR dice: «Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti (9) No seas como el mulo o el caballo, que no tienen discernimiento, y cuyo brío hay que domar con brida y freno, para acercarlos a ti.» (10) Muchas son las calamidades de los malvados, pero el gran amor del SEÑOR envuelve a los que en él confían. (11) ¡Alégrense, ustedes los justos; regocíjense en el SEÑOR! ¡canten todos ustedes, los rectos de corazón!



