Puedo o no puedo tomar alcohol?
¿Puedo o no puedo tomar una bebida que tenga alcohol?
Dar algunas pistas en la búsqueda de la respuesta correcta es el motivo de estas palabras.
Es este un tema amplio a la hora de abordarlo. De tal manera lo es que las respuestas están condicionadas al pasado del individuo, al pasado de los que me rodean, a la cultura, a mi función en el cuerpo de Cristo, y aún a la salud de la persona.
Amplio porque hay varios significados diferentes para las palabras que definen estas bebidas en la Biblia y que hacen mucho a la cultura de aquellos tiempos.
Por todo esto no hablo de dar una respuesta sino una pista, un principio general que puede ayudarte a tomar la decisión correcta.
Dice el libro de Proverbios que: Pro 20:1 NVI El vino lleva a la insolencia, y la bebida embriagante al escándalo; ¡nadie bajo sus efectos se comporta sabiamente!
He allí el principio: las bebidas embriagantes nos llevan a hacer y a decir lo que normalmente no haríamos ni diríamos.
Dice otro pasaje de la Biblia: Pro 23:29-33 NVI ¿De quién son los lamentos? ¿De quién los pesares? ¿De quién son los pleitos? ¿De quién las quejas? ¿De quién son las heridas gratuitas? ¿De quién los ojos morados? (30) ¡Del que no suelta la botella de vino ni deja de probar licores! (31) No te fijes en lo rojo que es el vino, ni en cómo brilla en la copa, ni en la suavidad con que se desliza; (32) porque acaba mordiendo como serpiente y envenenando como víbora. (33) Tus ojos verán alucinaciones, y tu mente imaginará estupideces.
"Israel era un país productor de vino. En el Antiguo Testamento, los lagares desbordando de vino nuevo se les consideraba una señal de bendición (3.10). Hasta de la sabiduría se ha dicho que ha puesto vino sobre su mesa (9.2, 5). Pero los escritores del Antiguo Testamento estaban alertados acerca de los peligros del vino. Deteriora los sentidos, limita el juicio cabal (31.1-9), disminuye la capacidad de control (4.17), destruye la eficiencia de una persona (21.17)" Comentario Biblia Diario Vivir, Prov.23.29-33
Es decir, ni bien el alcohol entra en nuestro cuerpo, nuestros sentidos, nuestro juicio, nuestro control, nuestra eficiencia, se ven gravemente alterados y es allí donde empezamos a hacer y a decir lo que normalmente no diríamos ni haríamos.
El Nuevo Testamento lo expresa de esta manera: Efe 5:18 NVI No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu.
Disolución, desenfreno, pérdida de límites, es de lo que nos advierte este pasaje y nos presenta la otra opción. En lugar de ir perdiendo el control por culpa del alcohol, mantenerse bajo el pleno control, en todas mis facultades, del Espíritu Santo de Dios es lo mejor.
Entonces,...¿se puede tomar o no?. Hablando en términos generales creo que:
Dado que nuestra naturaleza carnal y aún el "león rugiente que anda buscando a quien devorar", no perderán la oportunidad al ver que vamos perdiendo los frenos del Espíritu por causa de la embriaguez, es mi consejo que quien vaya a tomar alcohol lo haga con la fuerza de voluntad suficiente como para no ir más allá de la cantidad justa con la cual siga siendo dueño de lo que dice o hace.
Sin duda que la abstinencia nos libra de este riesgo pero si aún así decidimos tomar alcohol mejor es que midamos hasta donde es que sigo teniendo control de mi mismo, en cual lugar es prudente tomar y con quien.
Así como escuchamos que "si bebe no maneje", por causa de que los sentidos no estarán aptos para evitar accidentes, deberíamos pensar que "si soy cristiano no bebo o no bebo al punto de perder dominio sobre mi mismo", por causa de que mis sentidos no estarán aptos para mantenerme dentro de los límites de la Palabra de Dios.
Un capítulo aparte quiero destacar sobre quienes han sido llamados a ocupar cargos de liderazgo o de responsabilidad en la comunicación del mensaje bíblico. Tanto uno como otro, por causa de su posición, necesitarán tener sus facultades más aguzadas que el resto, por lo cual creo que es sumamente imprudente que quienes están en posiciones de esta responsabilidad tengan lapsus en que sus mentes y su juicio se encuentren atontadas por el alcohol.
Lev 10:8-11 RV60 Y Jehová habló a Aarón, diciendo: (9) Tú, y tus hijos contigo, no beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis; estatuto perpetuo será para vuestras generaciones, (10) para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio, (11) y para enseñar a los hijos de Israel todos los estatutos que Jehová les ha dicho por medio de Moisés.
No pretendo poner punto final a esta controversia, solo sumo con un pequeño granito de arena a la búsqueda de esta compleja respuesta.
El alcohol nos hace perder los frenos y eso es un grave peligro para quien debería vivir bajo el control del Espíritu Santo. Por ello meditemos:...¿puedo tomar y no perder el control de lo que digo o hago?¿que cantidad puedo tomar y seguir siendo dueño de mi mismo?.
Tal vez en la respuesta que des a estas preguntas puedas descubrir si tú puedes tomar alcohol o no.



