hubo un capitán que despertaba admiración por las victorias obtenidas.Cuando este marchaba todos impresionados se hacían a un lado.Su brillante armadura, su ejército numeroso y sus armas daban apariencia de un vencedor.Pero debajo de la armadura el estaba leproso.Las apariencias engañan.Nos esforzamos por mostrar algo que no somos mientras por dentro somos comidos por malos recuerdos ,malos sentimientos,pasiones que no podemos controlar.naaman tuvo que romper con las apariencias.Sin su armadura se baño siete veces en el Jordán y quedo limpio.Hoy hay a quién recurrir para quedar perfectamente limpio,libre. Si en humildad,sin apariencias,te vuelves a Jesus también en ti sucederá el milagro de una nueva oportunidad.