sábado, 26 de mayo del 2007 a las 17:43
Gal 4:19-20 RV60 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros, (20) quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros. Pablo les manifestaba el amor que sentía por ellos, pero mientras no llegaran a ser como Cristo él sufriría muchísimo, como sufre una madre al nacer su hijo. El proceso del discipulado es un proceso doloroso. Los gálatas habiendo comenzado por la fe, se habían desviado, al punto que Pablo les exhorta: Gal 3:1 BLS ¡Ay, gálatas, qué tontos son ustedes! ¡Hasta parece que estuvieran embrujados! Este dolor, que Pablo compara a los dolores del parto, es parte del precio del discipulado. Discipulado que no es una opción sino una orden.Mat 28:19-20 BLS Ustedes vayan y hagan más discípulos míos en todos los países de la tierra. Bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. (20) Enséñenles a obedecer todo lo que yo les he enseñado. Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo". Trabajar con personas no es fácil, más serán las veces que, como Pablo, quedemos perplejos ante sus desatinos. Pero a pesar de todo esto el discipulado es más valioso que el edificio más costoso que cualquiera pueda imaginar.¿Por qué? Grandes monumentos que despertaron la admiración en la antigüedad hoy solo son ruinas que muy difícilmente soportan el paso del tiempo. En cambio, el trabajar en la edificación de las almas llevándolas a la imagen y semejanza de Jesucristo producirá una obra que perpetuará por la eternidad. ¿Dónde está tu enfoque hoy? Grandes proyectos edílicos se han consumado o están en desarrollo en nombre de Dios, pero...¿que será de esos ladrillos dentro de quinientos años? Trabajemos con las almas, aunque sea más fácil hacerlo con bloques y material, porque la obra aunque dolorosa será eterna.