La preocupacion que mata
Es cierto que se nos dice que no nos preocupemos por la vida ni por el mañana. Pero la preocupación que nos está prohibida es la que incapacita, no la que habilita. El deber de un cristiano es hacer el máximo de obra, comprometerse a todo cuanto pueda, y dejar el resto a Dios. Palabras griegas del n.t. por Barclay, G3308 Cierto grado de tensión es necesaria y aún saludable para mantener el estímulo del ser humano. Pero cuando esta tensión se excede y pasa a ser negativa en sus efectos, ahí estamos en problemas. Uno de los males de este siglo se le ha llamado : Estrés, enfermedad que se manifiesta de muy diferentes maneras y que la mayoría de las veces tiene su fuente en la preocupación económica del individuo. Para no quedar preso, incapacitado, por esta ansiedad quiero presentar tres claves bíblicas para poder manejar esta tensión y llevarla a parámetros normales. Aclaro que no son las únicas pero si las que he podido encontrar en el pasaje de Lucas 12. La primera tiene que ver con manejar el orden de prioridades correcto.Luk 12:15 BLS Miró entonces a los que estaban allí y les dijo: "¡No vivan siempre deseando tener más y más! No por ser dueños de muchas cosas se vive una vida larga y feliz". Luk 12:22-23 BLS Después Jesús les dijo a sus discípulos:"No se pasen la vida preocupándose de qué van a comer, qué van a beber, o qué ropa van a ponerse. (23) La vida no consiste sólo en comer, ni el cuerpo existe sólo para que lo vistan. No esta mal preocuparse por el bienestar material nuestro y de nuestra familia, es más, debemos hacerlo pero hay algo que es más importante y esto debería ocupar el primer lugar en nuestro interés y esfuerzo:Luk 12:31 BLS "Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey. Todo lo demás, él se lo dará a su debido tiempo. El correcto orden de prioridades nos ayudará a mantener el equilibrio, es mi consejo que para escapar de la paralizante preocupación por lo material hagamos una reevaluación de las cosas que consideramos verdaderamente importantes. Dios y la familia, en ese orden, es lo que yo aconsejo. La segunda clave bíblica para combatir la exagerada preocupación económica es estar plenamente convencidos del cuidado de Dios.Luk 12:27-31 BLS "Aprendan de las flores del campo: no trabajan para hacerse sus vestidos; sin embargo, les aseguro que ni el rey Salomón, con todas sus riquezas, se vistió tan bien como ellas. (28) "Si Dios hace tan hermosas a las flores, que viven tan poco tiempo, ¿no hará mucho más por ustedes? ¡Veo que todavía no han aprendido a confiar en Dios! (29) "No se desesperen preguntándose qué van a comer, o qué van a beber. (30) Sólo los que no conocen a Dios se preocupan por eso. Dios, el Padre de ustedes, sabe que todo eso lo necesitan. (31) "Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey. Todo lo demás, él se lo dará a su debido tiempo. La tercera clave es entender cuan valiosos somos para Él.Luk 12:24 BLS "Miren a los cuervos: no siembran, ni cosechan, ni tienen graneros para guardar las semillas. Sin embargo, Dios les da de comer. ¡Recuerden que ustedes son más importantes que las aves! Para El tenemos un valor inestimable que no hace a nuestra inteligencia, poder económico o estatura social. Tenemos un valor inmenso e incalculable para El porque nos ha comprado y el precio que pagó es el de la sangre de su amado Hijo Jesucristo.1Pe 1:18-19 PDT Dios los rescató a ustedes de la vida sin sentido que llevaban antes; así vivían sus antepasados, y ellos les enseñaron a ustedes a vivir de la misma manera. Pero ustedes saben muy bien que el precio de su libertad no fue pagado con algo pasajero como el dinero, (19) sino con la sangre preciosa de Cristo, quien es como un cordero perfecto y sin mancha. Siendo que ese es el valor de nuestra salvación, ¿podemos creer que nos va a descuidar?Rom 8:32 NVI El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? Para combatir la preocupación económica que te “quita el sueño” te animo a que reveas el orden de lo que consideras importante, confíes en el cuidado de Dios sabiendo que tu eres sumamente valioso delante de sus ojos gracias a la fe en Jesús.



