Tropezar para volver a tropezar
Hay un dicho que dice:"no hay más ciego que el que no quiere ver". Cuando "caemos" moralmente, nos excusamos buscando en otros el motivo que nos empujó a ello. Y mayormente fallamos con tal actitud ya que no estuvo en otros la culpa sino en nosotros mismos.
Cualquier proceso de rehabilitación comienza cuando el individuo, libre ya de excusas, reconoce su "propia" debilidad, abriendo la puerta que lo llevará a transitar por el camino de la recuperación.
Como creyentes no estamos libres de caer frente a una u otra tentación. Mayormente escuchamos, en aquellos que han tropezado en el camino de la santidad, que la culpa la tienen otros para que eso haya sucedido. No es ésta una buena actitud, y quien en ella se escude no demorará hasta que vuelva a reincidir, porque no está en otros la culpa sino en nosotros mismos.
Tan viejo como el hombre sobre la tierra es el volcar sobre otros la culpa que debiera recaer sobre nosotros. En el huerto del Edén, luego de la desobediencia de Adán, se da este diálogo entre Dios y el hombre: Gén 3:11-13 RV60 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? (12) Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. (13) Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.
Observe como la excusa precede al asentimiento de la desobediencia. Es característica humana el minimizar nuestras fallas dirigiendo la culpa a un tercero.
Todos estamos expuestos a caer pero quienes entiendan que si eso les sucede es en gran parte por culpa propia, con mayor responsabilidad tomarán el cuidarse para que esta fatalidad no les acontezca. Éste es el motivo de este artículo, el cual está inspirado en las palabras de la carta de Santiago que en la Biblia dice:Stg 1:12 RV60 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
La tentación de la cual habla Santiago en ese pasaje puede abarcar tanto el aspecto positivo de una prueba para perfeccionarnos como el de una con el propósito concreto de conducir a actuar mal. En otros artículos hemos comentado sobre lo primero y aquí nos enfocaremos en lo segundo.
Es posible, para el creyente, el ser sometido a tal situación que termine por actuar mal. La pregunta es:¿porqué llega a esa situación?¿es algo que surge inesperadamente?. Normalmente diríamos que por culpa del diablo, o de una mala esposa, o de un mal patrón, o por culpa de la insistencia de otros. También diríamos que no fue algo planeado, pero tanto uno como otro, por lo general, son mentiras.
Caer en la trampa de la tentación tiene por culpable a la persona misma y además, mayormente, es algo ya planeado.
Dice la Biblia: Stg 1:13-14 DHH Cuando alguno es tentado no diga que es tentado de parte de Dios, porque Dios no puede ser tentado por el mal ni él tienta a nadie; (14) sino que cada uno es tentado, cuando de su propia pasión es atraído y seducido.
Hay fuerzas que te están empujando a actuar mal, pero las principales no se encuentran en otros sino que están en ti.
"Es muy fácil condenar a otros y excusarnos por los malos pensamientos y por la conducta equivocada. Algunas excusas pueden ser: (1) es la culpa de la otra persona; (2) no lo pude resistir; (3) todos lo hacen; (4) fue solo un error; (5) nadie es perfecto; (6) el diablo me obligó a hacerlo; (7) fui presionado; (8) no sabía que era malo; (9) Dios me estaba tentando. Una persona que presenta excusas procura pasar su culpa a algo o a alguien. Un cristiano, sin embargo, acepta su responsabilidad por sus errores, los confiesa y pide el perdón de Dios." Comentario Biblia Diario Vivir, Stg.1:13-15
Dios no ha eliminado el conjunto de elementos que conforman nuestra naturaleza humana, quiere regenerarlos a la imagen de Cristo pero en ese proceso, que algunos lo facilitan y otros lo estorban, los aspectos degenerados por el pecado de nuestro carácter se manifiestan, atrayendo al creyente a salirse del camino de la santidad.
Esto nos lleva al segundo principio de que, quien caiga en tentación, normalmente será alguien que ya lo haya estado considerando. Stg 1:15 DHH Entonces la pasión, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.
La pasión, que Dios no ha extinguido de la naturaleza humana y que el hombre no permite reducir a impotencia por el Espíritu Santo(Rom 8:13), someterá a un proceso que, como en la concepción, irá dando "vida" a una atracción en lo íntimo, hasta que llega el día en que ella sale a la luz.
Por esto decimos que es algo planeado o meditado. Quien está siendo atraído al adulterio estará concibiendo esta posibilidad por tiempo hasta que al fin lo consume. Sea cual sea la tentación, de seguro la persona ya pensó en ella antes de caer y en lugar de tomar las precauciones, siguió adelante. Y ahora, una vez consumada, procura pasar a otros su culpa.
¿Cómo interrumpir este pecado que se está gestando en nuestro interior fruto de nuestras propias pasiones? En esto también fallamos porque responsabilizamos a otros de lo que a nosotros nos toca, y por lo general lo hacemos en Dios.
Indudablemente que buscar ayuda es aconsejable, y sin duda que el buscarla en Dios es también nuestro consejo. Pero hay quienes se quedan en esto sin comprender que la solución está tanto en el favor divino, en el consejo de terceros, como en un cambio de actitud como creyente.
Dice la Biblia: Stg 1:16-25 BLS Mis queridos hermanos, no sean tontos ni se engañen a ustedes mismos. ... (22) ¡Obedezcan el mensaje de Dios! Si solo lo escuchan y no lo obedecen, se engañan a ustedes mismos y les sucederá lo mismo que a quien se mira en un espejo: tan pronto como se va, se olvida de cómo era. (25) Por el contrario, si ustedes ponen toda su atención a la Palabra de Dios y la obedecen siempre, serán felices en todo lo que hagan. Porque la Palabra de Dios es perfecta y los libera del pecado.
Interrumpir el proceso que está concibiendo el pecado en mi interior tiene que ver con dejar de ser un oidor de la Palabra para ser un hacedor de la Palabra, y esto es algo que nadie puede hacer por mi.
Caemos y volvemos a caer en pecado,¿por qué?
No reconocer que son nuestras pasiones las que nos impulsan a ello, creer que esas ideas que revolotean mi mente se mantendrán en eso nada más, no hacer ningún esfuerzo esperando que la rehabilitación sea fruto exclusivo del trabajo de otros, son algunos de los motivos por los cuales caemos y volvemos a caer en pecado.
Santiago decía:"...ni se engañen a ustedes mismos...". El día que nos hagamos responsables de nuestros errores, el día que nos comprometamos con la Palabra que puede liberarnos de las pasiones, el día que dejemos de anidar oscuros pensamientos, será el día que comencemos a transitar con pie firme el camino de la santidad. Mientras tanto, engañados, iremos tropezando para volver a tropezar.




Comentarios sobre Tropezar para volver a tropezar
PUES SI NOSOTROS ANIDAMOS ESOS PENSAMIENTOS POR NUESTRAS PROPIAS PASIONES, Y SABES TAMBIEN SUFRIMOS POR Q SABEMOS Q LO Q ESTAMOS HACIENDO ESTA MAL Y NOS LLEVA A DESTRUCCION PERO TAMBIEN QUEREMOS DARLE SOLUCION Y AVECES NO ES TAN FACIL Y NOS DEJAMOS LLEVAR
PERO SABES TAMBIEN APRENDI Q SER VALIENTE ES LEVANTARCE PER TAMBIEN BUSCAR MAS A DIOS Y TENER EN LA MENTE MAS DE DIOS Y NO LA BASURA SUPONGO Q ES UN PROCESO ME GUSTARIA Q ME AYUDES MAS EN ESO GRACIAS
Gracias Frank por tu confiar en nosotros. Estaré comunicandome en privado por mail. Un abrazo y bendiciones. Walter