siendo de tropiezo a Jesus
La mente de Pedro por un momento perdió su enfoque en las expectativas divinas y se equivocó al intentar apartar del plan eterno al Señor de la misma manera que Satanás quiso hacerlo en las tentaciones. Declaró que Jesús era El Cristo pero luego se oponía diciendo :”Dios no lo permita”,al hecho de que éste entregara Su vida siendo ello el eje central del plan de salvación anunciado ya por los profetas.¡Que contradicción!!!
¿Hacia dónde esta orientada nuestra mente?¿Qué es lo que llena nuestros pensamientos?
Hoy muchos de nosotros declaramos con nuestros labios a Cristo como nuestro Señor, nuestro ayudador, y muchas otras cosas más que hacen a su persona y sus atributos. Pero...¿le permitimos a Él actuar así en nuestras vidas?¿nuestras palabras son coherentes con nuestros actos?,¿entendemos lo que significa cada declaración?
¿Cómo hacerlo? Indudablemente recurriendo a la misma fuente a la cual Pedro debería haber prestado mayor atención: Las Escrituras. Es en ellas que descubrimos lo que significa el que Jesús sea nuestro Señor, nuestro proveedor, nuestro sanador y tantas otras cosas que cantamos o anunciamos sin tal vez entender cabalmente su aplicación a nuestras vidas.
Estimado hermano, hay propósitos para tu vida que Cristo quiere llevar adelante. Muchas veces culpamos a otros porque ellos no se cumplen cuando somos nosotros quienes obstaculizamos al Señor.
¿Cómo puede ser esto? Cuando no tenemos nuestra mente llena del conocimiento de Dios y de Su voluntad sino que permitimos que nuestra sabiduría humana sea la que marque el rumbo de nuestras vidas nos volvemos en tropiezo para Cristo.
¿Tropiezo para que? Para que puedas experimentar la vida abundante y fuera de lo común que El ya te ha dado. Tropiezo para que puedas experimentar la paz que el mundo no puede dar y que sobrepasa todo entendimiento. Tropiezo para que disfrutes de cada una de sus promesas que son si y amén. Tropiezo para ver cumplida la voluntad del Señor aquí en la tierra.
No se tú, pero lo que es yo, pido cada día para que no escuche de sus labios:”lo que quiero hacer no puedo porque no me dejas”.Pido por sabiduría, pido por la guía del Espíritu Santo, pido porque me permita conocerle cada día más y así poder estar en “sintonía”con su persona y su voluntad. Pido que hasta el último de mis días siga siendo sensible a Sus propósitos y no lo encierre en una rígida estructura que haga más a lo que mi mente acepta que a lo que Su Espíritu me guía
¿Qué es lo que Cristo quiere hacer en ti?¿Lo está pudiendo hacer?.Si no es así orienta tus pensamientos hacia El y hacia Su reino, ríndete y no sigas luchando contra Él, permite que el martillo de la Palabra deshaga como polvo todos los argumentos de nuestra falsa sabiduría carnal.
Pedro confesó a Jesús como El Cristo pero luego no le dejaba actuar como tal. Confiesa a Jesús como Señor de tu vida pero permítele serlo en verdad.

