Lo que el viento NO se llevo
Dicen:"las palabras se las lleva el viento", y ojalá se las llevara!!! Cuanto daño, cuantas profundas heridas, cuantas marcas imborrables, cuantos pleitos, cuantas enemistades, cuantas muertes, se pudieron haber evitado de haber cuidado el uso de las palabras.
Ni el viento las lleva, ni el tiempo las borra, allí quedan como espinas incrustadas en el alma de quien las recibe, provocando dolor y miseria. Evitar ser de quienes provocan tal flagelo sobre otros es el motivo de estas palabras hoy.
El salmista está pronto para traer una revelación. Es por ello que dice: Sal 34:11-12 RV60 Venid, hijos, oídme; El temor de Jehová os enseñaré. (12) ¿Quién es el hombre que desea vida, Que desea muchos días para ver el bien?
Esta pregunta despierta la curiosidad. ¿Que ocultos secretos serán los que pronto conoceremos para afectar así nuestra vida?. La respuesta no se hace esperar: Sal 34:12-14 NVI...El que quiera amar la vida y gozar de días felices, (13) ...que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños; (14)...que se aparte del mal y haga el bien; que busque la paz y la siga.
Muchos libros se escriben acerca de como vivir feliz y disfrutar la vida, pues bien, aquí sumamos un concepto más: quien así quiera hacerlo, cuide el uso que hace de las palabras.
Dice uno de los libros de la Biblia: Stg 3:5-8 TLA Y lo mismo pasa con nuestra lengua. Es una de las partes más pequeñas de nuestro cuerpo, pero es capaz de hacer grandes cosas. ¡Es una llama pequeña que puede incendiar todo un bosque! (6) Las palabras que decimos con nuestra lengua son como el fuego. Nuestra lengua tiene mucho poder para hacer el mal. Puede echar a perder toda nuestra vida, y hacer que nos quememos en el infierno. (7) Podemos dominar toda clase de animales salvajes, de aves, serpientes y animales del mar, (8) pero no hemos podido controlar nuestra lengua ni evitar decir palabras que dañen. La lengua parece un animal salvaje, que nadie puede dominar y que está lleno de veneno mortal.
El daño que causa, y que hemos causado, con nuestras palabras es inimaginable. Vidas marcadas para siempre, hogares y familias destruidas, y un sin fin de "bosques incendiados" son fruto del mal uso de nuestra lengua. De seguro muchos de nosotros hemos cargado con las palabras venenosas de otros y muy seguro es que otros estén cargando con las nuestras.
Dice un proverbio: Pro 18:21 BL95 La lengua puede dar vida y muerte; según como la uses, así serán sus frutos.
"Más de uno ha causado su propia muerte o la muerte del prójimo por una lengua falsa o injuriosa."Comentario Matthew Henry,Prov.18:21
¿Por qué uno dice lo que dice? Justificaciones, excusas, son la respuesta natural a nuestra conciencia cuando ella nos acusa de este mal. Pero hay más que la provocación del momento, en realidad decimos lo que decimos, y de la forma que lo decimos, porque así somos en nuestro interior.
Dice la Biblia: Luc 6:45 DHH El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón. Pues de lo que abunda en su corazón habla su boca.
"Es una consecuencia natural que cuando la malicia vive en nuestro interior, las palabras inoportunas salgan por nuestra boca; por lo que, cuando oigas a alguna persona que profiere palabras poco honestas, no creas que se oculta en él menos malicia, que la que expresa por medio de la palabra; antes bien entiende que la fuente es más caudalosa que el arroyo. Crisóstomo in Mat. hom. 43"Catena Aurea por S.Tomás de Aquino, luc.6:43-45
Uno dice lo que dice, provoca lo que provoca, como resultado de lo que hay en su interior.
Lo que debiéramos saber es que las palabras, aunque ligeras para salir por nuestra boca, no quedan sin producir sus frutos; y en ello, nosotros también somos alcanzados. Pro 18:20 DHH Cada uno comerá hasta el cansancio del fruto de sus palabras.
Pro 12:13-14 DHH El malvado se enreda en sus propias mentiras, pero el hombre justo sale bien del apuro.(14) Cada uno recoge el fruto de lo que dice y recibe el pago de lo que hace.
Y además: Mat 12:35-36 BL95 El hombre bueno saca cosas buenas del bien que guarda dentro, y el que es malo, de su mal acumulado saca cosas malas. (36) Yo les digo que, en el día del juicio, los hombres tendrán que dar cuenta hasta de lo dicho que no podían justificar.
Las consecuencias se miden tanto para nuestro presente como para nuestra eternidad.
Antes de terminar nos extenderemos un poco más para atender algunos consejos de la Biblia. No quiero alentar la hipocresía ya que hablamos según somos, y quien descubra que sus palabras revelan un oscuro corazón, solo amerita un único consejo: arrepiéntase de su maldad y busque el perdón de Dios, quien le dará un nuevo corazón.
Pero aún con un corazón bueno, por nuestra debilidad, fallamos y es por eso la utilidad de estos pasajes bíblicos:
Pro 17:27-28 BL95 El hombre con experiencia no habla demasiado, el inteligente se toma su tiempo antes de hablar. (28) Hasta un tonto pasaría por sabio si supiese callarse; mientras cierre la boca es inteligente.
Pro 10:19 RVA En las muchas palabras no falta pecado, pero el que refrena sus labios es prudente.
Stg 3:2 TLA Todos cometemos muchas faltas. ¿Quién, entonces, es una persona madura? Sólo quien es capaz de dominar su lengua y de dominarse a sí mismo.
¿Cuál es el fin de todo esto?
En un libro dice:" Hace mucho tiempo ya dijo el dramaturgo griego Menandro: «El carácter de una persona se conoce por sus palabras.» Lo que hay en el corazón no puede salir a la superficie nada mas que a través de los labios; y una persona no puede producir a través de sus labios nada más que lo que tiene en el corazón. No hay nada que sea más revelador que las palabras. No nos hace falta hablar largamente con una persona para darnos cuenta de si tiene una mente limpia o sucia; no tenemos que escucharle mucho tiempo para descubrir si tiene una mente amable o cruel;.... Estamos revelando constantemente lo que somos por lo que decimos."Comentario al N.T. W.Barclay,Mt.12:34-37
La pregunta es:¿qué estás revelando de ti al mundo? Un buen espejo donde puedes verte a ti mismo es en las palabras que salen de tus mismos labios.



