viviendo una mentira
En una actividad especial un país centroamericano el slogan decía: "Cómo estás? no, en serio ...¿como estas?
Un rostro sonriente pero un corazón lleno de tristeza es la apariencia en la que muchos viven hoy.
Las apariencias son nuestro mecanismo de defensa ante los problemas de la vida pero cuando esto se torna en nuestra forma de vivir, aunque el exterior se vea pleno de vida nuestro interior se va marchitando, secando hasta la muerte.
Hubo un hombre poderoso cuya presencia hacia enmudecer a más de uno. Las historias de sus hazañas le precedían pero este hombre que aparentaba grandeza, en su interior, se iba muriendo poco a poco.
2Ki 5:1 RV60 Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso.
No todo lo que brilla es oro. Las apariencias suelen impresionar a otros pero no siempre son un reflejo de nuestro interior.
Naamán reflejaba grandeza, éxito, pero en su interior una enfermedad como verdugo venía a empañarle su gozo y sumergirle en la desesperación.
Así vivimos muchos hoy. Nadie está libre de calamidades, desamores, traiciones y un sin fin de otras circunstancias que generan vacío, insatisfacciones, dolor y angustia.
Y aunque reflejamos un rostro sonriente por dentro nos vamos haciendo pedazos.
Esto no tiene porque ser así.
Hay solución y esa solución es Cristo. Luk 4:18-21 BLS "El Espíritu de Dios está sobre mí, porque me eligió para dar buenas noticias a los pobres."Dios me envió para anunciar libertad a los prisioneros, para devolverles la vista a los ciegos, para rescatar a los que son maltratados (19) y para decir: "¡Este es el tiempo que Dios eligió para darnos salvación!"" (20) Jesús cerró el libro, lo devolvió al encargado y se sentó. Todos los que estaban en la sinagoga se quedaron mirándolo. (21) Entonces Jesús les dijo: "Hoy se ha cumplido esto que he leído".
Siete veces se tuvo que bañar Naaman en el Jordán (un tipo de Jesús). Siete es el número de la perfección y representa lo perfecto que es el sacrificio de Cristo para traer cambios a tu interior.
Dice la Biblia: Col 2:9-10 RV60 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, (10) y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.
Sea cual sea el vacío que hay en tu interior tu puedes encontrar solución poniendo tu fe en Jesús.
Muchos en las crisis de la edad cambian de trabajos, esposas, familias, estilo de vida porque no encuentran satisfacción. Hoy te invito a que mires a Jesús y si no estas satisfecho de tu vida, si no tienes dirección ni propósito, Él te ayudará a salir de ese pozo para que vivas una vida plena sin apariencias.
Sea cual sea tu situación no sigas viviendo en una apariencia, ábrete a Él y ocurrirá el milagro en tu ser interior.


